Me siento triste, ¿qué puedo hacer?

por | 8 de octubre de 2022 | Entendiendo mis emociones

Cuando la tristeza nos invade, genera tal malestar que lo primero que solemos intentar es evitarla o eliminarla, ya que es innegable que las sensaciones que se sienten son muy desagradables. Sin embargo, la tristeza es una emoción básica y universal en el ser humano, por lo que siempre estará en nuestro repertorio emocional, y, además, cumple una función adaptativa y necesaria, es decir, nos sirve para algo.

La tristeza es una emoción que surge ante una pérdida de alguien o algo importante, o la vivencia de una situación adversa. Y, como todas las emociones, lleva consigo un mensaje y una función.

Me gustaría que reflexionásemos sobre dos preguntas:

  1. ¿Cuántas veces te has contenido las lágrimas?
  2. ¿Cuántas veces has escuchado las frases: “no llores, sé fuerte”,“no es para tanto”, “no te va a servir para nada llorar”?

Desde que somos pequeños recibimos mensajes por parte de nuestro entorno y de la sociedad que nos dicen que no podemos sentirnos tristes, que no podemos llorar, que hay que ser fuertes, que tenemos que ser valientes, que “debemos” ser felices… ¿Cómo creéis que pueden afectar estos mensajes en nuestra relación con la tristeza? Por supuesto que la tristeza genera malestar, pero ¿y si en vez de esconderla, le damos un espacio?, ¿y si intentamos averiguar qué nos pasa?, ¿qué nos está diciendo?, ¿y si intentamos aprender ella?, ¿saber qué necesita?…

Para una adecuada gestión de la tristeza es crucial prestarle la atención que necesita. Si actuamos sin entenderla y evitando lo que sentimos, la tristeza la volveremos a sentir más adelante y con más intensidad. En ocasiones ésta se encuentra enmascarada (por ejemplo, con la ira), lo que hace su identificación más complicada. Otras veces vendrá de forma muy intensa y complicará tanto su identificación como su gestión… de modo que, el pilar básico de cualquier gestión adaptativa es conocer la emoción, entender su función y cubrir su necesidad.

Por otro lado, sin darnos cuenta nos hemos convertido en “censores de lágrimas”. Llorar es una forma de aliviar la tristeza y las lágrimas son un mecanismo de defensa y de desahogo. Cuando lloramos, es un modo de liberar tensión, de rebajar la ansiedad y de buscar consuelo, como buenos seres sociales que somos. Así que contenerlas, no nos hace más fuertes, ni más valientes, simplemente estamos actuando según aquellos mensajes aprendidos que nos decían (y nos dicen) “no llores”, “llorar es de débiles”… convirtiéndonos de nuevo en “censores de lágrimas”.

Entonces… ¿Qué funciones tiene la tristeza?

La tristeza tiene tres funciones principales:

  1. Reducir el nivel de activación. La tristeza funciona como un mecanismo facilitador de regulación para la persona, por lo que se genera un espacio de reconstruirse ante el cambio, provocando un descenso de actividad, desmotivación y aumenta levemente la frecuencia cardíaca y neurológica.
  2. Facilita la introspección, permitiendo la posibilidad de reflexionar y generar un análisis del entorno y de uno mismo, así como descansar y ahorrar energía.
  3. Fomenta el apoyo social, ya que tiene la función de pedir ayudar y apoyo en nuestros seres queridos.

¿Qué puedo hacer cuando me siento triste?

  1. Préstale atención a la tristeza. Sí, aunque sea incómodo o desagradable, intenta entender de qué te está intentando informar.
  2. Busca el apoyo de personas cercanas.
  3. Si te apetece llorar, no te contengas, llora.
  4. Escribe cómo te sientes, qué estás pensando, qué necesitas…
  5. Mantente activo. Aunque no tengas muchas ganas, intenta hacer alguna actividad, dar un paseo, hacer algo de deporte…

Estas son recomendaciones generales, así que mejor que tú no hay nadie que se conozca 😊

Para terminar, me gustaría reflejar la importancia de no confundir la emoción de la tristeza con la depresión. Esta última no es una emoción, sino un trastorno psicológico, que, en grandes términos, la persona que lo sufre manifiesta un conjunto de síntomas como: tristeza, apatía, desesperanza, abulia, anhedonia…. durante un período prolongado y, por supuesto, necesita ser diagnosticada y tratada por un profesional de la salud mental.