Hay quienes aún perciben el hecho de asistir a terapia como un síntoma de debilidad o lo ven como algo vergonzoso. Todos hemos escuchado frases como: “Para qué voy a ir a terapia si yo no estoy loco” o “yo no creo en los psicólogos”. Estas frases no dejan de ser la base de ese gran estigma por el que ha transcurrido durante tanto tiempo la salud mental. Sin embargo, podríamos decir que actualmente se está normalizando el cuidar la salud mental y vamos observando que cada vez más gente comienza su propio proceso psicológico.
Acudir al psicólogo no es fácil. Siempre me ha parecido un acto muy valiente, puesto que implica reconocer que algo no está yendo del todo bien o que queremos mejorar ciertos aspectos y necesitamos que alguien nos oriente. Y, dada la era en la que vivimos, donde las prisas, la productividad y la autosuficiencia están a la orden del día, encontrar un hueco para dejar de mirar hacia fuera y pedir ayuda para mirarnos hacia dentro, me parece un acto de admirar y de reconocer.
Algunos indicios que podemos tener en cuenta a la hora de acudir a terapia pueden ser:
- Si te encuentras en una montaña rusa emocional.
- Si sientes que ya no te miras de la misma forma.
- Si necesitas tenerlo todo bajo control.
- Si tus creencias o tus pensamientos te limitan.
- Si hay miedos que te paralizan.
- Si has dejado de disfrutar de aquello que te hacía tan feliz.
- Si simplemente quieres hacer un proceso de introspección y conocerte un poquito más.
- Si quieres mejorar o potenciar ciertas características de ti mismo.
Si te has visto reflejado en alguno de estos aspectos, te recomiendo sacar un tiempo para ti y empezar a cuidar esa parte que a veces nos cuesta tanto, nuestra parte emocional. A veces creemos que podemos solos, desde pequeños se nos ha inculcado ideas de autosuficiencia “yo puedo solo/a”. No obstante, me gustaría recordar que no siempre podemos con todo, y no pasa nada, está bien…
Por mi parte, te ayudaré y te acompañaré en todo tu proceso de autoconocimiento, trabajaremos desde el origen y te ofreceré recursos y herramientas para disminuir esa inquietud o ese malestar, adaptándome siempre a lo que necesites.
Si quieres comenzar tu proceso conmigo, contáctame a través de email o teléfono y estaré encantada de acompañarte.

