El impacto de las noticias negativas en la salud mental: ¿Cómo podemos mantener un equilibrio?

por | 17 de octubre de 2023 | Preguntas frecuentes

Vivimos en una época de sobreexposición a noticias que, con demasiada frecuencia, nos sumergen en una gran negatividad y tristeza. Guerras, violencia, desastres, crisis económicas, crisis climática; historias muy trágicas e imágenes explícitas y dolorosas nos saltan con facilidad en la televisión, en los móviles, en las redes sociales… Pero, ¿cómo nos afecta esto a nivel mental y emocional? ¿Por qué algunas personas parece que “necesitan” esas noticias negativas? ¿Por qué, en ocasiones, somos capaces de ver imágenes tan duras sin apenas inmutarnos? ¿Y qué podemos hacer para mantener un equilibrio entre estar informados y no sobreexponernos?

Un estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Texas reveló que un número significativo de personas ha desarrollado una preocupación “obsesiva” por las noticias negativas. Más del 16% de los encuestados informaron que su consumo de noticias es «gravemente problemático». Esta adicción a las noticias negativas no solo causa estrés, miedo y ansiedad, sino que también puede tener un impacto a nivel físico como, por ejemplo: problemas gastrointestinales, dolor generalizado y fatiga. Además, se observó que podía llegar a interferir en las relaciones personales, aumentar la inquietud y generar problemas de sueño.

¿Por qué podemos llegar a “necesitar” ese tipo de noticias?

En gran medida, esto se debe a la forma en que los medios de comunicación las presentan y priorizan. Las historias trágicas y conflictivas suelen ser más impactantes y, por lo tanto, atraen más la atención de la audiencia. Claramente, esta atención incrementada se traduce en mayores cifras de audiencia y más “clicks”, y, por lo tanto, mayor ingreso económico. Además, la novedad de las malas noticias y su rápida y fácil disponibilidad hacen que sean difíciles de evitar: pones la televisión para desconectar del trabajo, coges el móvil y te metes en alguna red social, y ahí están.

Los últimos años (y hasta los últimos días) han sido particularmente difíciles en términos de noticias negativas, con eventos como la pandemia, incendios forestales, agitación política, angustia económica, guerras, invasiones, desapariciones… Los medios de comunicación tienen la tarea de mantener a sus lectores comprometidos, y esto a menudo significa priorizar noticias impactantes, incluso si son altamente abrumadoras con imágenes (muy) explícitas y dolorosas, sin pensar en la repercusión que puede tener esto a nivel mental, emocional, familiar, social, etc.

¿Y por qué somos capaces de ver noticias tan duras sin apenas inmutarnos?

Porque recurrimos a la desconexión emocional o disociación. Imaginaros que sintiésemos al 100% lo que vemos constantemente. Sería abrumador, agotador y desgarrador. La desconexión emocional nos permite preservar nuestra salud mental al separar nuestras emociones personales de la tristeza, el miedo y la angustia que generan las noticias impactantes.

Cuando vemos imágenes tan duras como: desastres naturales, guerras o tragedias humanas, es común experimentar una respuesta emocional inicial. Sin embargo, la desconexión emocional actúa como un “escudo protector” que nos permite procesar la información de manera más objetiva. Esto no significa que nos volvamos insensibles; simplemente nos da la capacidad de mantener cierta distancia emocional para poder continuar funcionando en nuestra vida diaria. No obstante, cuidado, porque si abusamos de la desconexión emocional nos puede llevar a la falta de empatía y aislamiento emocional, y esto tampoco es saludable.

¿Qué podemos hacer para mantener un equilibrio?

A pesar de la dificultad de desconectarse por completo de este tipo de noticias, es importante que podamos tomar algunas medidas para mantener un equilibrio más saludable.

En primer lugar, reconocer el daño que la sobreexposición a noticias negativas causa en nuestra salud mental. A partir de ahí, podemos optar por limitar el tiempo que dedicamos al seguimiento constante de noticias negativas. En lugar de estar al tanto de los todos los detalles, podemos comprometernos a establecer límites de tiempo para nuestra exposición a noticias y equilibrarlas con información positiva. Y, por último, habla y comparte tus preocupaciones con tus familiares y amig@s, seguramente sean muy similares a las que ell@s tienen.

Cuando consumimos de manera constante imágenes cargadas de negatividad, es sencillo perder de vista las noticias positivas y las posibles soluciones a los desafíos que enfrentamos. Esta exposición excesiva no solo puede generar sentimientos de desesperanza y miedo, como si el mundo estuviera atrapado en una constante tragedia, sino que también nos lleva a la obsesión de estar constantemente informados. Mantener un equilibrio en nuestra exposición a las noticias nos permite estar informados, pero sin caer en la trampa de la sobreinformación, preservando así nuestra salud mental y una perspectiva más equilibrada del mundo que nos rodea.